LA REALIDAD
…Hay un verso de
la realidad, que no es verso ni es realidad, un guiñapo de la realidad, apenas.
Pedro Guerra-En el
circo de la realidad.
En la pesada mañana de un lunes
festivo, abre los ojos la realidad y mira a través de los espejos de las
personas llover lagrimas de sal hirviendo, rosando la garganta del tiempo,
sedienta de humanidad que se alimenta de ésta, cual si fuera un bocadillo dulce
y que se desase en la boca de sus arenosas formas imperiales de someter.
Surcan los vientos gélidos en los
cabellos de la realidad, y petrifica el fuego incesante de la esperanza que se
creía un mito entre la muchedumbre, pero aparece cual si fuera un fantasma del
que todos huyen, o se quedan temblorosos apuntando con sus lenguas viperinas
formas de criminalizarla
La esperanza duerme en el corazón
de hielo del odio, no despierta mientras no palpite por el semejante, sinceras
palabras de auxilio que hace crear remembranzas, de cómo se debió agarrar
camino sin torcerse en el intento.
La boca de la realidad engulle
las mentiras y las vomita frente al traidor, la realidad enferma recibe
paliativos del ingenuo y se regocija al pensar en el golpe certero para el que
simplemente dice: Yo sí quiero ser pisoteado, yo si quiero vivir siendo
esclavo, yo si quiero vivir engañado, yo si quiero odiar a mis contrarios, yo
si quiero matar si es justo y necesario. La vida escucha esto con estupor y
huye en los brazos del que abre un libro y entre las palabras del
e-n-t-e-n-d-i-m-i-e-n-t-o y la s-a-b-i-d-u-r-i-a encuentra la paz que desea
para ella y los suyos. La muerte no entiende a los vivos, solo cumple el
trabajo del perpetrador, de lo inevitable que la naturaleza nos brindó.
Hay veces que la realidad es
bellísima, otras veces se muestra cual si fuera un dios vengativo del antiguo
testamento. Hay veces que la realidad descalifica al humilde, se ensaña en
abrir sus entrañas y engullirle su forma pura y dura de ser. Hay veces que la
realidad es una firma en un cheque al cliente que se lleva todo y solo deja
otra realidad miserable para los desvalidos. La realidad es cambiante para el
guerrero, el que empieza desde abajo y termina siendo el tirano que muchos
quieren tumbar para ser él la realidad que todos quieren soñar.
La realidad no es más que un
suvenir, una prenda de vestir, algo para lucir, una forma de reciclar a los
seres humanos y que la realidad se vista con sus pieles, la realidad no llega a
acuerdos, es dueña de todo, desde el más ínfimo átomo, hasta el descomunal
descaro del trasegar de la existencia misma.
Es disonante, damas y caballeros,
astros y dioses. Es capaz de hacernos aceptar sus reglas, revela sus
oportunidades manifiestas y le da el valor mismo de una aparente vida para
todos, mostrando su verdadero rostro en los espejos de las personas,
manifestando una sonrisa de espanto le damos la bienvenida porque no hay de
otra, dándonos cuenta con dolor lo que en verdad somos cada uno de nosotros. La
realidad nos droga, nos convierte en lo que quiere ella que seamos, y por eso
nos mentimos con sus verdades, nos limpiamos de lo sucio y terminamos más
sucios, que solo podemos terminar lo más humanos posibles, de eso tenemos
libertad frente a la realidad, de solo querer ser humanos, “un cambio
radical solamente, producirá locura colectiva”[1], no
hay necesidad de compararse con la realidad, damas y caballeros, astros y
dioses, no hay razón de ser.
De
Marito Bermúdez
Profe, poeta en construcción permanente.
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